La puesta en escena es estupenda, pero el guión se podría haber terminado de forma más interesante, por ejemplo, o bien la novia despierta habría echado a los amigos a la calle, o incluso se habría unido a ellos y mirando oblicuamente a su amiga se habría tirado a su novio mucho más guay que una mulata.
No es un mal trío. Las hijas rubias saben lo que hacen, tienen sexo y no se avergüenzan lo más mínimo delante de su padre. Así se acaba el escándalo familiar y todo va bien.